
Luis F. Benedit un artista argentino y su fitotrón, obra pionera en la inclusión de la ciencia o la naturaleza en contextos expositivos de arte. Pueden ver este trabajo está instalado permanentemente en el MalBA y puede visitarse. Trnascribo parte del texto escrito al respecto en el sitio de MalBA
Malba exhibe la obra Fitotrón, de Luis Fernando Benedit, instalación para cultivos sin tierra que el artista presentó por primera vez en 1972 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y que anticipó, junto con el Biotrón o el Microzoo, una serie de creaciones artisticas que replican el mundo de la naturaleza.
A fines de los años 60, Luis Fernando Benedit encuentra un nuevo campo de interés artístico. Comienza a construir artefactos para hospedar organismos vivos o explorar las propiedades del mundo físico. Sus obras se convierten en micro laboratorios, proyectos de ciencia útiles para observar comportamientos y conductas. Diseña laberintos, recipientes y circuitos para ser habitados o transitados por animales, vegetales y líquidos. El artista fabrica modelos que replican la naturaleza y pone en acción estímulos que modifican las relaciones habituales entre los seres vivos o la materia y el medio ambiente.
En 1970, en la Bienal de Venecia presenta 4.000 abejas viviendo en un prado de flores artificiales. Instalada en una sala, la colmena también está comunicada a los jardines exteriores que rodean el edificio. Las abejas pueden alimentarse en los envases de acrílico, formas florales falsas pero eficaces, o libar en los dones y colores que la naturaleza renueva día a día, en su ciclo vital.
En 1972 Benedit es invitado a exponer en el MOMA (Museum of Modern Art). Aquel año, en Nueva York, monta por primera vez el Fitotrón. Una estructura en aluminio y acrílico transparente, especie de invernadero o cámara científica. Es un cultivo hidropónico: una plantación de vegetales sobre un suelo de roca volcánica, que recibe el riego periódico de una solución de nutrientes que, a su vez, se drena y recicla entre 200 litros de agua y minerales que circulan de manera automática y mecánica. Un conjunto de lámparas mezcladoras de 250 voltios es la fuente de luz, que asegura la fotosíntesis. Calculado el proceso y sus variables, el Fitrotón es una máquina eficiente para el desarrollo de la producción agrícola.

El objeto fue expuesto en el MoMA acompañado por un conjunto de dibujos realizados durante su estudio y construcción. Se trata de planos, alzadas, vistas, detalles constructivos, diagramas de la instalación. Son esquemas a lápiz y tinta, coloreados o acuarelados, rigurosamente técnicos o a mano alzada, con notas, datos, medidas, referencias. El uso -en especial de los sistemas proyectivos, perspectivas y cortes axonométricos- es característico de la obra de Benedit. Aparecen y desaparecen, permanecen o se transforman en cada serie. Sus croquis acentúan la fragilidad de axiomas como arte / ilusión, verdad / ciencia, y son una caja de resonancia perfecta para la experiencia artística.
El Fitotrón utiliza conocimientos de cibernética, botánica, etnología y química, informaciones de genética, horticultura, hidroponía, paisajismo y experiencias de ingeniería y arquitectura. El espectador - lector tiene la posibilidad de contemplar el invernadero como un objeto poco práctico y, sin duda, inusual para un museo; sentirse esquizo entre bellas artes y ciencias, estética y saber; puede, incluso, molestarse. Pero, vale la pena insistir, no evitar la tentación de interrogar. El tema es la distancia. Acercarse, querer estar con la obra, aleja, paraliza. Ir en relación juntos, plegarnos y desplegarnos en mutua compañía es la llave para descubrir o recuperar experiencias distintas, curiosidades, ganas, sensaciones, ideas, complicidades con otros mirones también atrapados entre la duda y la intriga.
Finalmente, es simple, naturaleza / cultura, orgánico / artificial, estímulo / reacción, arte / ciencia, jugar / aprender; individuo / sociedad, libertad / autoridad. Nacer, crecer, desarrollarse, adaptarse, vivir. Las plantas de Benedit están en eso, reciben estímulos y reaccionan. Pero a los hombres la realidad nos incita a formular proyectos, suponer posibilidades, poner en acción intenciones y compromisos, dar respuestas.
También puede verse en MalBA la obra enredamaderas del argentino Pablo Reinoso.

Transcribo también las palabras en el sitio de MalBA…La pieza Enredamaderas, del artista Pablo Reinoso (Buenos Aires, 1955), forma parte de su serie de bancos espaguetis. Un banco -ubicado en la galería del segundo piso- empieza sus ramificaciones, que invaden las barandas y se enredan creando un dibujo contra la pared. La pieza baja colgando del vacío y vuelve a enredarse nuevamente dando origen a otro banco, ahora en el primer piso del museo.
Para el artita, inicialmente todos son el mismo banco anónimo de plaza, del jardín público, de la ciudad. Todos respetan su diseño original, pero cada uno inventa una nueva historia. “Enredamaderas es probablemente el más intrépido, por su tamaño, el más implicado con su lugar de destino, con la arquitectura que lo recibe”, explica Reinoso.
Los bancos “espaguetis” de madera son objetos que, mientras mantienen su forma y su función, respetan el objetivo de diseño para el que fueron creados: bancos públicos. Pero una vez que sus maderas pasan el límite del “diseño”, recuperan su capacidad de crecimiento vegetal y comienzan a colonizar y crecer, según su propio programa de vida.
A la hora de realizar sus piezas -además de la labor técnica altamente compleja, con la mejor ebanistería-, Reinoso busca confrontarlas con espacios distintos, ponerlas a prueba. Usa lo que llama una “estrategia vegetal”, que consiste “en imaginar a la madera con vida propia, creciendo, buscando la luz o echando raíces por donde quiera y necesite”, afirma.
En la obra escultórica de Reinoso y, particularmente en los bancos espaguetis, la resonancia con la arquitectura es fundamental. Al crecimiento “vegetal” de la obra, se le agrega la necesidad de que sea en resonancia con su entorno arquitectónico y urbano. “El comentario sobre el diseño, que es constitutivo de la obra, no cierra el campo semántico, al contrario deja las metáforas abiertas a los enlaces y asociaciones que toda obra de arte contiene. Como me decía mi hijo mirando a Enredamaderas: ‘¡pero a quién se le ocurrió regar estos bancos!”
Acostumbrado a los cambios de rumbo, Reinoso muestra que la función y la forma no son cosas evidentes. Mezcla sus actividades de escultor y diseñador, reinterpretando el mobiliario y llevándolo hacia nuevos paradigmas.
Recomiendo ir a MalBA cuando tengan un rato. EL MIERCOLES ES GRATIS PARA ESTUDIANTES!!!